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Se quiere lo que se conoce y se cuida lo que se quiere
Hace cuatro años, quizás un poco más terminamos con la acción de las camitas”,
un trabajo que nos llevó un largo tiempo concretar y que finalizó con éxito.
Los objetivos fueron convocar a 500 artistas para realizar un objeto a partir de una camita de alambre como base,
poner el gravísimo problema de la salud sobre el tapete y ayudar a un hospital público
con el monto recaudado al sortear las camitas. La experiencia fue muy rica
y nos demostró que haciendo las cosas con convencimiento y trabajo y sobre todo en conjunto,
se pueden lograr resultados extraordinarios.
Pero como Asociación no nos basta solamente con una labor gremial, creemos que nos es imprescindible
intervenir en los aconteceres de nuestra sociedad y dado que estamos sumamente expuestos a lo que sucede,
nos ha parecido oportuno empezar a darle forma a una acción muchísimo más compleja que la anterior.
Nadie ignora lo que ha sucedido en nuestro país, pues mucha gente ha caído víctima de la inoperancia y
codicia del poder. No creemos que la Argentina esté sola, Latinoamérica toda, Asia y África sufren por
igual situaciones deplorables en nombre de la globalización, por lo tanto pensamos en una acción centrada
en la Patagonia, lugar que ha sido descubierto turísticamente y que en este momento es visitado en forma
multitudinaria.
Haremos un poco de historia con respecto a este lugar. La Patagonia ha estado habitada por seres humanos
desde hace no menos de 11 mil años. Dos mil años antes de Cristo ya existía una cultura similar a la de los
tehuelches y un complejo de este grupo étnico fue el dominante hasta el siglo XVI. A la llegada de los
españoles se distinguían dos grandes grupos de tehuelches, los del norte y los del sur. Recién durante
el siglo XVIII ingresan desde Chile los araucanos para ocupar gran parte del territorio de los tehuelches.
Hasta el siglo XIX estas culturas se mantuvieron libres, pero antes del fin de ese siglo fueron sometidas
en forma definitiva. En 1520 Hernando de Magallanes se convirtió en el primer hombre blanco en arribar a
la Patagonia, su acompañante italiano Antonio Pigafetta fue el que dio la primera versión sobre los gigantes
de pies enormes que bautizaron patagones, si bien no eran gigantes eran muy altos. Los puelches
(hombres del este) o mapuches eran corpulentos como los anteriores, aunque de piel algo más oscura
y no tan altos. La historia de estos dos grandes grupos de aborígenes fue accidentada. Hubo momentos
de alianza con el blanco, pero fueron más los tiempos de disputas y enfrentamientos. El problema principal
fue motivo de reflexión del cacique Cangapol (1739) que dijo: ¿De quién es el aire, de quién el agua de
la laguna y los ríos, la sal, la leña, los piches, guanacos y avestruces y hasta los baguales y vacas
del campo? ¿De alguno, de la tribu, de alguna otra, o de todos? Para que toda la gente respire, beba, coma,
para vivir. ¿Qué sucedería si un indio entre sus hermanos pretendiera ello para si solo? (11).
Esta disputa de la tierra y sus recursos naturales hizo que los aborígenes, especialmente desde el siglo XVIII,
fueran un elemento de peso en la política nacional de la Argentina. Sobre la llamada cuestión indígena hubo
dos posiciones oficiales: la defensa o el ataque. En el siglo XIX el espíritu de la Revolución de Mayo
trataría de entregar a las poblaciones indígenas al resto de la comunidad blanca. Duró poco, el espíritu
integrador no prosperó, se inició una política decididamente agresiva y algunos gobiernos promovieron
directamente su exterminio. El General Roca concretó un plan de “despejar” los territorios. Sus campañas de 1878
y 1879 dejaron 15 mil indios muertos o prisioneros. Ese golpe decisivo culminará con el sometimiento
de los aborígenes en 1885.
Como suele acontecer con la historia del ser humano, el más fuerte somete al más débil, y por lo usual mediante
la violencia. Para los derrotados quedó la marginalidad y un olvido ingrato. De los pueblos que habitaron
la Estepa Patagónica en 1883 quedaban apenas 5 familias de 37 tehuelches en la región Carnasú -
Aike de Santa Cruz y de 30 a 35 mil mapuches en comunidades y de 20 a 23 mil dispersos. Es verdad que
aún hoy muchos de nuestros paisanos los indios viven en condiciones de extrema marginalidad.
Durante el siglo XIX y XX la población blanca fue ocupando la Patagonia. Ingleses, galeses e inmigrantes
de varios países se afincaron en ese territorio desolado de clima difícil, dando lugar a la explotación
ovina en especial.
Hablando de lo que sucede en la actualidad nos ocuparemos en primer lugar de la Estepa Patagónica, ésta no
está libre de problemas, diversas amenazas de conservación provocan un deterioro tanto del paisaje como del
suelo y de las poblaciones de la fauna y flora silvestre. La Estepa Patagónica es el ecosistema más afectado
por este problema en el país, no menos de un 30% de la superficie está erosionada. El mal manejo ganadero
que suele propiciar la necesidad económica, llevó a un sobre pastoreo de regiones naturalmente áridas o
semi-áridas y muy frágiles al maltrato. En cuanto a la fauna daremos un solo ejemplo: ciento de turistas
extranjeros visitan la Argentina para concretar tours de caza irracionales, que recuerdan a los de África
durante el siglo pasado. Estas personas vienen a cazar cauquenes y avutardas, de un modo, que en sus países
de origen seguramente no les estaría permitido. Amparados por un pobrísimo control gubernamental y con la
asistencia de guías y empresas de turismo locales, arriban a los campos donde se concentran esas aves,
desenfundan y hacen fuego sobre cuanto cauquén pase. Su hazaña servirá para mostrarla en una foto (12).
La Patagonia también tiene bosques
La tasa de deforestación es de aproximadamente 500 mil hectáreas de las que solo en un ínfimo porcentaje
se replantan con especias autóctonas, aun dentro de las áreas protegidas.
La Patagonia tiene tierra y minerales.
La extracción petrolera que en la Argentina ronda los 45 millones de metros3 suele generar un alto impacto
ambiental durante sus distintas etapas. En la Estepa Patagónica 10 mil piletas denominadas popularmente de
petróleo o de tierra aunque en realidad son de perforación, emergencia, tratamiento de agua de producción
y de infiltración, no fueron una vez finalizado su uso inmediatamente clausuradas. Como consecuencia de ello
miles de aves murieron empetroladas como cauquenes, patos, cisnes, flamencos, águilas moras, halcones peregrinos,
etc. (AOP 1995 Conservación y petróleo - Revista Nuestras Aves XIII).
Los pobladores y organizaciones de la comarca Andino Patagónica, especialmente de Esquel, han logrado alertar
a la opinión pública nacional e internacional acerca de las devastadoras características de los mega proyectos
mineros en la región y a lo largo de toda la Cordillera. La explotación minera a cielo abierto en la región
de los bosques patagónicos y zonas vecinas de excepcional belleza, significaría lisa y llanamente,
la transformación y devastación de una gran cantidad de cerros y valles, la tala rasa de bosques nativos
y el consecuente impacto negativo sobre las poblaciones humanas y las actividades económicas asentadas en
la región.
El proceso de explotación del oro, de ser aceptado por las autoridades utilizaría 6 toneladas de cianuro
por día en una de estas minas.
La voladura de más de 42.000 toneladas de roca por día y su posterior molienda, además de los problemas
inmediatos de polvos en suspensión, dará origen en cada mina a los conocidos drenajes ácidos y a la solubilización
de metales pesados, que pueden persistir por siglos, con sus secuelas de irremediable contaminación, tanto de
las cuencas del Atlántico como del Pacífico.
El capital especulativo transnacional, apoyado necesariamente con el poder político local, vería engrosadas
sus ganancias para marcharse una vez el recurso se agote, dejando que los costos y consecuencias de la
devastación, en muchos casos irreversibles, sea asumido por las comunidades locales y regionales.
La Patagonia tiene mar
El medioambiente marino es muy delicado, desde los más pequeños seres como el plancton, hasta la ballena azul,
el animal más grande de la Tierra, juegan un importante papel en el complejo equilibrio planetario.
La diversidad biológica en los mares está siendo dramáticamente alterada por la excesiva explotación de
recursos pesqueros y de otras especies marinas.
Aquellas especies de peces que son las más buscadas comercialmente están sufriendo un pronunciado declive
en sus stocks y esto genera un deterioro en las cadenas alimentarias provocando pérdida de especies y
desequilibrio en las poblaciones que afectan a los ecosistemas marinos y costeros.
No solamente se pone en riesgo la biodiversidad marina, el ser humano es directamente afectado por esta
conducta depredadora de los recursos marinos.
La pesca industrial en Argentina no tiene la longevidad que puede observarse en países como Islandia,
Japón o Noruega, que data de siglos, sino que se remonta a apenas algunas décadas.
La evolución de la industria pesquera durante la última década ha puesto al borde del colapso a la principal
especie explotada en el mar argentino, la merluza común o merluza hubbsi. Esto ha desatado una crisis sin
precedentes en la industria pesquera argentina. La desmedida incorporación de buques ha generado en el
Atlántico Sur lo que ya ha ocurrido en otras zonas de pesca del mundo, una sobrecapacidad que explota el
recurso marino más allá del límite que éste puede tolerar.
El único modo de proteger la industria pesquera es protegiendo a los recursos marinos.
La Patagonia posee agua.
El agua brota como el mayor conflicto geopolítico del siglo XXI ya que se espera que en el año 2025 la
demanda de este elemento tan necesario para la vida humana sea un 56% superior que el suministro y quienes
poseen agua podrían ser blanco de un saqueo forzado. La pugna es entre quienes creen que el agua debe ser
considerada un bien comerciable y quienes expresan que es un bien social relacionado con el derecho a la vida.
Los alcances de la soberanía nacional y las herramientas legales son también parte de este combate.
Con la necesaria, digamos imprescindible ayuda de los habitantes de la Patagonia, queremos convocar a los
artistas del país a realizar una tarea en conjunto. Una tarea que tenga varias puntas. Acciones con un
contenido o apoyo teórico, que hablen de lo que pasó en la región, o que llamen la atención par que los
espectadores puedan preguntarse el motivo del despliegue visual. Esto en cuanto a la ocupación externa en
caminos, entradas a pueblos, etc. Además vamos a elegir algunos lugares que tengan museos o centros
culturales para realizar muestras temáticas de artistas que tengan obra que hable de la Patagonia pudiendo
tomar la parte histórica, social, fauna y flora, etc. Se harán mesas redondas para hablar de las situaciones
conflictivas del lugar, para ello convocaremos a antropólogos, historiadores y estudiosos en general de la
problemática que queremos abordar.
Creemos que nuestro país, en este caso la Patagonia, tiene que ser protegida. No podemos ignorar lo que pasa
pensando que alguien arreglará las cosas. Ese alguien no existe. Somos nosotros los que tenemos que aprender
que formamos parte de todo lo que nos rodea y que no podemos dejar en manos de gente irresponsable las
decisiones de control y preservación. El mundo en general está perdiendo hace tiempo y aunque estemos pasando
por una etapa dura no permitamos el saqueo, la desorganización y sobre todo la ignorancia.
Se convocaría para ello a la mayor parte de los artistas del país. Hay algunos proyectos de trabajo en común
que serán comunicados próximamente y el que esté interesado en participar se puede comunicar con AAVRA.
Bibliografía:
1. D. Pimentel et. Al. “Environmental and economic costs of soil erosion and conservation benefits”,
Science Magazine, p. 1117, Feb. 24, 1995; L. Brown, et. al. State of the World 1988 (New York: W. W.
Norton & Company, 1988), p. 60.
2. Hinrichsen, D., Robey, B., and Upadhyay, U. D. Soluciones para un mundo con escasez de agua.
Population Reports, Serie M, No. 14. Baltimore, Johns Hopkins School of Public Health, Population
Information Program, septiembre de 1998. September 1998; Postel, S. Daily, G. and Ehrlich, P.
Human appropriation of renewable fresh water. Science 271 (5250): 785-788. Feb. 9, 1996; UNESCO, 2001.
3. OMS/UNICEF, 2000. Global Water Supply and Sanitation Assessment 2000 Report. Nueva York 2000.
4. Rosa García-Orellán y David Close. El Estai y la postguerra del fletán. 2001; Anne Choquet.
Éthique et droit, quelle compatibilité? Exemples de l’Antarctique, de l’espace et de l’extension
des zones économiques exclusives (ZEE) aux marges continentales. Science Etique. 2001.
5. FAO, 1998. Fish and aquatic life. Special: Biodiversity for food and agriculture. SDdimensions.
Sustainable Development Department (SDD) of the Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO).
February, 1998.
6. FAO, 2000. Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO), The State of World
Fisheries and Aquaculture 2000. FAO, Rome, 2000.
7. Kurt Eggenstein, 1990. Der Prophet Jakob Lorber verkündet bevorstehende Katastrophen und
das wahre Christentum. Pandion Verlag.
8. Lars H. Smedsrud and Tore Furevik, 2000. Toward an Ice-Free Arctic? Cicerone, 2/2000.
9. Kripke, M. L. 1988. Impact of ozone depletion on skin cancers. Journal of Dermatologic
Surgery and Oncology 14 (8): 853-57; Moan, J., and A. Dahlback. 1992. The relationship between
skins cancers, solar radiation, and ozone depletion. British Journal of Cancer 65: 916-21;
Staehelin, J., M. Blumthaler, W. Ambach, and J. Torhorst. 1990. Skin cancer and the ozone
shield. Lancet 336: 502; Environment Canada’s UV Index.
10. Naturenotes. Cuadernos de Paleontología. Grandes extinciones.
http://host04.ipowerweb.com/natureno/notes/dpaleo/paleo_cuadrohistoria.htm
11. Magrassi, E.G. 1987. Los aborígenes de la Argentina. Ensayo socio-cultural: 38-63.
Ed. Búsqueda. Yuchán, Buenos Aires.
12. Bertonatti, Claudio. El Horizonte Infinito. Las áreas naturales de la Estepa Patagónica argentina.
Fundación Vida Silvestre Argentina. Buenos Aires, 1997.
13. Falkner, Tomás. Descripción de la Patagonia y de las partes contiguas de la América del Sur.
Nueva Dimensión Argentina, septiembre 2003, Argentina.
14. García María Antonia, Zúñiga Nieves, González Mabel, Mesa Manuela. Bienes comunes en conflicto.
02.21.03 – 03.01.04 Exposición “Bienes comunes en conflicto” en el Espacio Cultural Barcelona. España.
15. Greenpeace. Pesca en Argentina. Campaña Pesca, septiembre 1999.
Comisión Directiva de AAVRA: Nora Correas – Diana Dowek – Marcelo Cofone – Carlos Carmona – Alicia Díaz Rinaldi – Ana Lizaso – Mabel Ruggiero.
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