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Informe general de la situación de
los recursos naturales en el planeta
y su incidencia en la vida del ser humano
La historia de la humanidad es la historia de cómo hemos hecho uso de nuestro entorno,
de la conciencia sobre sus limitaciones y de la importancia que a esto le hemos dado,
pues el acceso a los recursos naturales es el que ha posibilitado el desarrollo de otros bienes y derechos.
La Tierra
A medida que el número de personas aumentaba y las relaciones sociales
se hacían más complejas, la vida sobre el planeta iba generando pautas de compartimiento
de exclusividad en las que, primero, estuvieron las delimitaciones de los terrenos de caza y recolección,
luego los lugares de asentamiento y más tarde el control del acceso a los recursos.
El uso de la tierra ha influido decisivamente en muchos conflictos.
El agotamiento de los nutrientes de los subsuelos, la quema de bosques para su conversión
en zonas de cultivo y pastoreo, la explotación mineral del suelo ha ido configurando un paisaje cambiante.
El bien común “tierra” para su uso agrícola también sufre otras amenazas. Las causas son varias,
el exceso de producción que ha acabado con los nutrientes naturales del suelo, el avance del desierto
por efecto de la deforestación, la erosión por el uso de maquinaria pesada y sistemas de roturación
inadecuados o contaminación por el abuso de fertilizantes y plaguicidas químicos.
El 15% de la superficie terrestre del planeta (2000 millones de hectáreas)
se encuentra degradada por la acción humana, lo que supone la pérdida de más
de 26.000 millones de toneladas de tierra fértil por año.
La extracción de recursos minerales de la superficie o el subsuelo no ha ocupado nunca extensiones
tan grandes como las dedicadas a la producción de alimentos y otros productos agrícolas y ganaderos.
No obstante, la dispersión con que estos se encuentran ha provocado
desde hace tiempo una búsqueda de yacimientos y de su control y ha originado
una serie de daños colaterales a causa del cambio del uso del suelo o a los efectos
sobre el medio ambiente asociados a su explotación. ( 1 )
Agua
Sin agua es imposible la vida, este bien es básico.
El concepto viajero y transformador del agua (nube, hielo, lluvia o parte de un organismo vivo)
es el que le ha otorgado mayores ventajas que a la tierra. El anhelo por controlar la presencia de agua,
en nuestro entorno ha sido una constante, tanto por su falta como por su abundancia. Desde los albores de la historia,
el ser humano ha buscado lugares cercanos a fuentes de agua donde asentarse.
A medida que la dependencia de la agricultura se fue haciendo mayor, los ríos, arroyos y lagos
se convirtieron en lugares clave.
Sólo cerca de un 3% del agua que existe en el planeta es dulce y de ésta cerca
de un 80% se encuentra capturada en el hielo de los casquetes polares, y, además, más
de 12.000 km 3 de agua está en forma de vapor en la atmósfera. A esto hay que añadir
que del agua líquida disponible, más del 95% se encuentra en acuíferos subterráneos
y solo alrededor de un 2% se distribuye entre lagos, humedales y ríos. El resto está
en la humedad del suelo y los seres vivos. Las lluvias apenas contribuyen a paliar el déficit
ya que casi el 80% de las precipitaciones se produce sobre el mar ( 2 ).
Aunque solo menos del 10% de la población 550 millones de personas vive en zonas donde
el agua es realmente escasa, más de 1.200 millones carecen de agua potable, 2.400 millones apenas
pueden cubrir sus necesidades básicas de agua, 3.000 millones no tienen acceso a servicios higiénicos
adecuados ( 3 ), el 80% de los países del mundo no tienen sistemas adecuados
para su distribución y hay 3.350 millones de casos de enfermedades por mala calidad del agua al año
lo que provoca la muerte de cerca de 30.000 personas al día. Cada minuto que pasa hay 950
personas más afectadas por malaria. El agua no es sólo importante para su uso en la agricultura,
la higiene o para saciar nuestra sed, también cumple un papel fundamental en el clima
y los fenómenos metereológicos del planeta. En su forma helada, los grandes casquetes
polares intervienen en la circulación del aire en la atmósfera y en la formación
de borrascas y anticiclones. Sus precipitaciones y evaporaciones mantienen la humedad ambiente,
nutren a los ríos, rellenan los acuíferos, dulcifican las temperaturas,
provocan heladas… en definitiva posibilitan la vida.
Los ecosistemas de todo el mundo dependen de este recurso para poder continuar con su dinamismo,
especialmente aquellos que han sido configurados por el agua, como ríos, lagos y otros humedales,
que desempeñen su papel es clave para otras actividades humanas como la pesca, el turismo, el ocio, etc.
Los ecosistemas de agua dulce albergan una importante variedad de especies
y producen cerca del 9% de las capturas totales de peces en el mundo.
Las grandes masas de agua ocupan la casi ¾ partes de superficie planetaria,
esta enorme masa se distribuye en cinco océanos: Ártico, Antártico, Pacífico, Índico
y Atlántico con 54 mares.
Actualmente el 35% de la superficie de los océanos se encuentra bajo jurisdicción
de algunos países y el restante 65% está encuadrado en las aguas internacionales de libre acceso.
Las disputas por la extensión de las aguas bajo dominio de un país
no han acabado con las 200 millas establecidas y reconocidas en la CONVEMAR (Convención
de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar). Los nuevos conflictos internacionales que han surgido
en los últimos años han dejado oír ya voces que piden nuevas ampliaciones
o la imposibilidad de intervenir fuera de las ZEE, algunas hasta las 300 millas como en el caso de Canadá
o las propuestas para la antártica ( 4 ).
Pesca
La pesca es la gran industria extractiva de los mares y la principal causa,
en los últimos años, de que multitud de países hayan expandido sus aguas
jurisdiccionales y establecido las Zonas Económicas Exclusivas. La razón para ampliar
las ZEE se debe a que el 90% de las capturas mundiales de recursos marinos se realizan en estas zonas ( 5 ).
Las especies marinas se distribuyen de forma desigual en los océanos. La mayoría se concentra
en las zonas más productivas que suelen hallarse en las cercanías de las costas,
donde la profundidad de los mares es poca y permite el asentamiento de extensas colonias de algas
fanerógamas y otras especies vegetales que suponen la base de la cadena trófica.
La riqueza pesquera de muchos países depende de la extensión
de su plataforma continental en la que gracias a que no suele hundirse más allá
de los 130m como media, existen plantas fotosintéticas que a mayores profundidades no tendrían
accesos a la luz solar. Estas plataformas ocupan el 8% de la superficie del mar y ocupan unos 30 millones
de kilómetros cuadrados. La gran codicia por hacerse con los recursos marinos ha generado
una crisis pesquera sin precedentes. Los últimos datos de la FAO ( 6 ) sobre la situación
de los mares reconoce que el 10% de los stocks pesqueros están agotados, un 15 a 18% sobreexplotado
y 45 a 50% al máximo posible de rendimiento. Pese a ello la flota pesquera mundial no deja de crecer.
Existen 3,8 millones de embarcaciones surcando los mares en busca de peces, crustáceos y moluscos.
De ellos el 1% son barcos industriales de gran tonelaje que superan las 100 toneladas de registro bruto
y que ya realizan el 50% de las capturas mundiales, del restante 90% la mayoría son barcos
de pequeña escala que dan trabajo a más de 30 millones de personas frente a los 500.000
trabajadores de la flota industrial. Además por cada trabajo en el mar se generan entre 5 y 20
puestos en tierra, por lo que se estima que más 200 millones de personas dependen directamente
o indirectamente de la pesca. El peligroso cóctel formado por cada vez mayor escasez de recursos
con más flotas sobredimensionadas ha propiciado en los últimos años una treintena
de guerras pesqueras que nublan el futuro de los pescadores y los recursos marinos.
Las otras víctimas de esta codicia son los ecosistemas y sus especies.
Los sistemas de pesca destructivos y no selectivos están provocando cada año la captura
de millones de animales que son tirados por la borda. El volumen de descarte actual alcanza lo 27 millones de toneladas.
Se están fabricando barcos de mayores dimensiones y poder extractivo que pueden desplegar
una red de arrastre de 30.000 metros cuadrados o una de cerca de más de un kilómetro
de circunferencia para capturar y procesar 300 toneladas por día.
Minería Marina
En cuanto a la minería, su dificultad de extracción
ha hecho que se base en tres minerales: el cloruro de sodio, el magnesio y el bromo.
El petróleo y los fosfatos son en la actualidad dos
de los recursos marinos más buscados y explotados.
Miles de pozos petrolíferos a razón de 1.000 por año
se han abierto en estos últimos 3 lustros ( 7 ).
Las recientes investigaciones oceánicas han comprobado que los yacimientos de gas,
petróleo, carbón, uranio, etc. Se encuentran a grandes profundidades dado que todavía
no existe la tecnología para que las explotaciones de estos yacimientos sean rentables,
la batalla por adueñarse de más trozos del bien común océano aún no ha comenzado,
aunque ningún país pierde la pista de estos valiosos recursos y las investigaciones continúan.
Atmósfera
La aparición de la atmósfera tal como la conocemos hoy fue la que propició
que los primeros organismos que se desarrollaron en el mar pudieran abandonar este medio
y colonizar la parte terrestre aunque la composición de la atmósfera se ha mantenido más
o menos estable en los últimos 3.600 millones de años, los condicionantes que dependen de ella
han dado origen a períodos muy diferentes a lo largo de la historia. El enfriamiento o calentamiento
de la atmósfera ha condicionado desde antiguo el clima del planeta, haciendo que la tierra pase
por períodos de glaciaciones que han cambiado drásticamente los ecosistemas terrestres.
La atmósfera actual se encuentra compuesta por una serie de gases que, en un 99% son una mezcla
de nitrógeno y oxígeno. Las actividades humanas que más interfieren con la atmósfera
son aquellas que emiten gases que contaminan o alteran su composición química, la quema
de combustibles fósiles, como el petróleo, el carbón o gas está
entre las principales amenazas y es en gran parte culpable del llamado cambio climático.
Las mayores emisiones de gases de efecto invernadero las realiza USA y están calculadas en más
de veinte toneladas per cápita. Mientras que la media mundial es de 1,1. Este país
contribuye por sí solo a ¼ del cambio climático del planeta.
La masa forestal afecta el ciclo del carbono ya que al desaparecer los organismos que lo fijan,
este pasa rápidamente a la atmósfera. Se calculan que los grandes bosques inalterados
del planeta almacenan unas 430.000 millones de toneladas de carbono. Pero el CO 2 también se
encuentra capturado en los hielos de glaciares, casquetes polares, o el suelo de las tundras.
Con el incremento de las temperaturas y el deshielo de estas reservas, este CO 2 es liberado
a la atmósfera aumentando la cantidad de emisiones y acentuando aún más el desequilibrio.
Los polos se deshielan y algunos estudios apuntan que el Océano Antártico podría
verse libre de hielos en verano en unos 50 años ( 8 ).
Muchos no tuvimos conciencia de la importancia de las capas superiores de la atmósfera
para nuestra vida hasta que se descubrió que algunos gases que utilizábamos en nuestros aerosoles,
aires acondicionados, etc. estaban destruyendo la capa de ozono. Esta se encuentra en 15 y 50 kilómetros
de altura y está formada por oxígeno enriquecido (O 3 ) procedente de la fotosíntesis
de las plantas que ha ido acumulándose allí durante miles de años.
Esta capa es la que filtra los rayos ultravioletas–B permitiendo que los organismos terrestres
no reciban una radiación excesiva que podría causarles
alteraciones genéticas, cáncer, etc. ( 9 ).
En septiembre del 2000 el agujero de la capa de ozono encima de la Antártida tenía una extensión
de casi treinta kilómetros cuadrados con una disminución de un 60%.
Las zonas más afectadas son aquellas que se encuentran directamente bajo el agujero,
como la Antártida y países australes como Nueva Zelanda, la Argentina, Chile,
donde los efectos nocivos son ya una cuestión de la salud pública.
Biodiversidad
La utilización más antigua de la biodiversidad por parte del ser humano ha sido para su
alimentación. La caza y la recolección pudo suponer en algunos momentos la extinción o
empobrecimiento de la presencia de determinadas especies, pero su impacto sobre la biodiversidad era bajo.
El ser humano también ha utilizado materiales ajenos para cubrir el cuerpo: como pieles,
cortezas de árboles al principio, textiles como lana, algodón y seda. Los tintes,
las maderas, el tanino para curtir pieles, se sacan de la biodiversidad.
El primer combustible utilizado por el ser humano fue la madera que con el control del fuego provocó
un gran cambio en su modo de vida. El carbón vegetal que logra mayor poder calórico,
ha producido la deforestación de extensas zonas, así como el petróleo
y en menor medida el gas natural. Los animales han experimentado fuertes masacres a causa del
buscado aceite animal, aceite de ballena, de foca o de otros animales ricos en grasa.
Las industrias balleneras han logrado en la Antártida la disminución
del 84% de la biomasa de cetáceos en solamente un siglo. De algunas especies,
como la ballena azul, llegaron a quedar tan sólo el 1% de las existentes, ya que
de cada una se podían extraer 20-30 toneladas de aceite. Algo similar ocurrió
con algunas focas y lobos marinos, que fueron cazados en cientos de miles por año.
Ya es asumido internacionalmente que nos encontramos frente a la sexta
extinción masiva de especies. En tan sólo 50 años hemos sobrepasado
con creces las tasas normales de extinción y actualmente se extinguen
entre 50 y 250 especies diarias ( 10 ). Esto supone una tasa de extinción
entre 100 y 10.000 veces superior a la considerada natural, por lo que se supone si las cosas
no cambian que a finales del siglo XXI se podría haber perdido más de un 60%
de las especies existentes a principios del siglo XX. En este caso el culpable no es un meteorito,
ni erupciones volcánicas, ni un cambio climático natural repentino, sino las actividades humanas.
Esta somera información general nos lleva al lugar que nos interesa hacer visible,
una parte de nuestro país, la Patagonia, para que tengamos conciencia de lo que pasa tan cerca nuestro
y que muchas veces ignoramos o simulamos ignorarlo.
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